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El oído es mujer

Actualizado: 13 de mar de 2018

Escuchar tiene cualidad femenina. Ver, cualidad masculina. Los científicos dicen que el amor entra por los oídos a las mujeres y por los ojos a los hombres. Qué extraña coincidencia...

Para las tradiciones nativas antiguas la visión es un sentido agresivamente masculino, siendo los ojos como flechas que encuentran un objetivo y lo atraviesan. Las orejas, en cambio, pertenecen al terreno de los femenino, receptivas y sensibles, como caparazones de concha. El sentido del oído, consecuentemente, asume estos atributos y está conectado profundamente a los sentimientos, más que cualquier otro sentido. También el sonido, con su movimiento en ondas, líneas curvas de vibración que envuelven nuestro ser y alimentan nuestro espíritu, se relaciona con la figura de la madre y su capacidad de dar refugio y nutrir.


El oído es el sentido más preciso, el primero que desarrollamos ya desde el útero materno y el último que perdemos cuando morimos. El sonido, por tanto, es nuestra primera y última experiencia. De hecho en muchas culturas y tradiciones del mundo se leen escrituras sagradas y cantan mantras durante el proceso de muerte de las personas para traerles paz y facilitar su transición.


Lo que los ancestros ya sabían


La ciencia, últimamente, viene dando explicaciones a cosas reservadas al campo de lo místico precisamente por esa falta de explicación. Pero nuestros ancestros ya conocían los misterios del universo y, por ende, de la biología gracias a su estrecha conexión con la Tierra y su aptitud para la contemplación.


Así que esa relación de los sentidos con lo masculino y lo femenino que podría parecer aleatoria y sin fundamento empieza a tener solidez cuando, por ejemplo, prestigiosos científicos como el psiquiatra Enrique Rojas estudian el cerebro humano y concluyen que los hombres se estimulan y enamoran por la vista mientras que las mujeres están diseñadas para hacerlo por el oído. Parece como si cada género reconociera especialmente y funcionara mejor con los sentidos que le son atribuidos desde la antigüedad por los sabios que simplemente supieron observarse a sí mismos. Tal vez es que sea eso.