"La vía del soundful yoga exige la máxima presencia y la verdadera intención de dejar de ser quienes creemos para ser lo que realmente somos, más allá de nuestras personalidades particulares y pensamientos".

Me llamo Teresa. Nací hace ya algunos años cerca del mar Mediterráneo, donde todo parece más cálido y suave. Crecí feliz y cantando, pero no hice de la voz mi profesión. Estudié periodismo y me dediqué por un tiempo al mundo de la comunicación escrita. Después todo cambió y empecé a recorrer parte del mundo a vela. Mi pasión por viajar fue lo que me empujó a embarcarme en esa aventura. Conocí lugares exóticos y gentes fascinantes y los límites de mi realidad se ampliaron, al punto que se desbordaron. Descubrí otra forma de vivir pero en un medio que no era el mío. Reconocerlo fue tan difícil como liberador.

Cantar siempre me acompañó y me sigue ayudando a reconectar conmigo. Y el silencio. Sentarme a escuchar. Parecen conceptos opuestos pero en realidad no lo son, pues del uno surge el otro, sin importar el orden. 

Así que cuando volví a (la) tierra me marché a ese país místico que llaman India, donde se ha convertido en habitual acudir en los momentos de inflexión vital, como buscando algo que nunca se nos perdió, y menos allí. Pero de eso me di cuenta después. Durante mi estancia obtuve la certificación de 200 horas en Nada Yoga (el yoga del sonido), avalado por la Yoga Alliance. Previamente ya había entrado en contacto con el yoga de la voz y el canto dhrupad, un género antiguo de música clásica hindú, que me permitieron asentar un poco las bases de esta disciplina milenaria, aunque generalmente desconocida. 

Con todas las experiencias acumuladas decidí crear Soundful yoga (que podría traducirse como yoga del sonido pleno) como un proyecto personal en el que combinar el poder creativo de la voz, del silencio y de la escucha consciente dirigido a recuperar la conexión con el presente y con nuestra esencia, ambos términos procedentes del verbo “ser”. Un viaje hacia el origen donde pretendo que nos acompañemos y aprendamos mutuamente, creando un espacio de confianza y crecimiento que nos nutra, nos libere y, en definitiva, nos recuerde quiénes somos.